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The moment there is suspicion about a person's motives, everything he does becomes tainted.
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7 Stars IFReview Rating La hija del relojero

IFReviewed by Xavi Carrascosa on 2009-06-04 05:18 

Game Profile

Author
Expio

Idiom
Spanish

Authoring System
Adrift

Release Year
2002

IFR Overall Rating
7 Stars IFR Overall Rating
Separator

Un relato corto interactivo de Expio.

“Un gemido de dolor se escapa de la boca de mi hija. Tranquila mi niña... tranquila, pronto dormirás y tu dolor se acabará. Mi hija se muere... mi hija se muere porque crecen rosas en su espalda”

Hoy he despedido a esa panda de rufianes que se hacen llamar médicos. Con su maldito parloteo y absurdas “nuevas técnicas” casi consiguen hacerme enloquecer...

Solución novelada

Por fin estamos solos mi hija y yo en su dormitorio. La criada a llenado la habitación de flores pero aun así todo sigue oliendo a dolor y enfermedad. Llevo horas sentado a su lado apoyado en la mesita de noche, contemplándola... parece tan frágil, tan bella... hundida en esa montaña de cojines, como una princesa de cuento. Con sus tiernos brazos abraza uno de sus juguetes favoritos: un soldadito de latón que hace años le fabriqué que si le das cuerda dice con una voz de falsete la hora exacta y el abecedario. De pronto mi hija tose y una gota carmesí mancha su almohada. Esto da fin a la ensoñación en la que estaba sumido y me trae de nuevo a la realidad. Mi hija se muere... mi hija se muere porque crecen rosas en su espalda

Me encuentro hundido en la semi oscuridad de la habitación de mi hija. He entornado las ventanas para que la luz del sol no la moleste. La única iluminación es la ofrecida por el fuego de la chimenea y el parpadeo de sus llamas transforma el dormitorio en un ondulante y rojizo mar de luces y sombras. Miles de muñecas de porcelana nos observan con sus vítreos ojos desde sus estantes y un tamborilero de hojalata me dedica una burlona sonrisa en una esquina de la habitación. A mi lado hay una mesita de noche encima de la cual reposa un vaso y una botella de agua.

Cojo entre mis manos al tamborilero, un juguete basado en un diseño que hice para el rey. Representa a un panzudo soldado vestido con una casaca roja, en sus manos sostiene un inmenso tambor. Si se le doy cuerda el tamborilero ejecutará unos cómicos pasos de baile mientras toca una alegre composición con su tambor. La música siempre es diferente y se genera de forma aleatoria.

Dirijo mi mirada a las muñecas que decoran su habitación. Todas ellas son productos de mis manos. Yo he tallado sus rostros y pulido sus ojos y los mejores sastres reales han creado para ellas los más ricos vestidos. Todos sus rostros son básicamente iguales... todos me recuerdan a ella.

Mi hija Maria. Es lo único que tengo desde que su madre falleció durante el parto. Es casi tan hermosa como ella... pequeña y menuda como una muñeca de porcelana. Viste su camisón preferido, una tela de nívea blancura que contrasta con la negrura de su cabello. Esta acostada de lado mirándome como solo un niño puede hacer. Su cara esta pálida y brillante por la fiebre y tiene los labios cuarteados de tanto mordérselos para no gritar de dolor. La criada a rasgado el camisón por la espalda, para que la flores puedan crecer libremente. Si solo pudiese mitigar un poco su dolor, si consiguiese que al menos durmiese un poco, que lo olvidase todo por un instante...

De pronto reparo en el cajón de la mesita de noche, lo abro y descubro un viejo juguete que tenía olvidado. El fénix, un juguete de latón, uno de los quinientos que fabriqué para el rey. Todo comenzó con un capricho de la reina consorte, ésta había enfermado y el rey, para complacerla, mandó construir un hermoso jardín donde gracias a las artes mágicas de los Magus de la corte siempre era primavera. Se me encargó la creación de toda una fauna mecánica para que lo habitase, pájaros cantores imbuidos con la esencia de las mejores voces del reino, pequeños topos que asomaban sus cabecitas fisgonas cada cierto tiempo, delicadas mariposas de papel y metal revoloteaban continuamente sin mostrar nunca muestras de fatiga alguna... Éste fénix fue una de mis mejores obras, es capaz de cantar las mas bellas canciones populares a la vez que baila en la mano de aquel quien le diese cuerda. Decidí guardarlo, este fénix no era para los ojos de la reina sino para mi hija. Recuerdo todas esas noches en que se dormía mirando los intrincados bailes del pájaro. Es un extraño ser inspirado en la leyenda griega, de abigarrado plumaje rojo como el fuego, altanera cabeza y encrestada cola. De su panza sobresale una pequeña cuerda, si tirase de ella lo pondría en funcionamiento. Lo hago y con un suspiro la cuerda se rasga y queda prendida entre mis dedos...

Me quedo con un trozo de cuerda en una mano y en la otra el fénix en cuya panza sobresale un trozo deshilachado de cuerda. Afortunadamente estoy acostumbrado a reparar los juguetes rotos del jardín de la reina consorte y con sumo cuidado ato los dos extremos de la cuerda y tiro suavemente.

Del interior del juguete surge el cadencioso ronroneo de la maquinaria dormida que vuelve a la vida. Me arrodillo al lado de mi hija y acomodando al Fénix en la palma de mi mano se lo acerco al rostro...

Con un crujido el pájaro de metal extiende sus livianas alas y las agita suavemente, como si despertase de un largo sueño. Con fino pico de marfil se arregla las plumas coquetamente y luego nos mira curioso con sus ojos de cristal pintado, como si intentase reconocer a alguno de los presentes.

Finalmente se pone de pie y alzando su encrespada cabeza comienza a cantar...

Su voz, su voz... hace años que no la oía. Rica en tonos y cantarina como un riachuelo, dulce y luminosa el rayo de luz entrevisto entre las copas de los árboles al atardecer. Es tan parecida a la de ella... no lo había notado hasta ahora.

Cierro los ojos y lloro.

No se cuento tiempo llevo así pero cuando finalmente abro los ojos, el Fénix ha dejado de cantar y yace muerto entre mis manos.

Mi hija... mi hija sonríe con lo ojos cerrados, al fin a conseguido la paz.

Lentamente y sin ruido las flores de su espalda se marchitan y mueren transformándose en negras cenizas...

FIN

(Los textos de la solución son los originales del juego, tan solo he aplicado pequeñas modificaciones para enlazar descripciones.)

La hija del relojero Awards

    Participant on the 2002 Prémios Hispanos.

Xavi Carrascosa Profile

Name Xavi Carrascosa
Gender Male

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